viernes, 14 de enero de 2011


Las amo porque no las puedo querer más, las acepto con sus cosas buenas, con sus cosas malas, así tal cual son y no quiero cambiarlas. Les quiero mostrar lo que dejan en mi alma. Saben que tienen mi confianza y un consejo que guardar. Quiero compartir con ustedes mi alegría de vivir.
--------------------------Sepan que mi abrazo nunca les va a faltar.


jueves, 13 de enero de 2011

Todos tenemos problemas, mañas, cosas que pulir y cosas que mejorar. Desconfío de la gente que siempre dice que está bien y que lo único que hace es mostrar una sonrisa radiante, mientras jura que su vida es perfecta y después llega a su casa, apoya la cabeza en la almohada y se deja llevar por la melancolía y el tedio de mentirse a si mismo. Pero también existe la contracara de esta especie. Las personas que viven ligadas a los problemas. Esas que nunca jamás pueden decir y admitir un estado de felicidad. Viven ligando su existencia a los peros. Para estas personas nunca existe la satisfacción de una totalidad. Creo que hasta invocan sus propias desgracias. Cuando están a punto de dar un paso importante, ya de antemano piensan que les va a salir mal. Cuando las cosas se complican tiran la toalla a un lado, alegando que era obvio que iba a pasar. Miran de afuera para afuera, nunca para adentro. Observan y anhelan los éxitos ajenos, olvidándose de la lucha por los propios. Desearían ser diferentes y poder cambiar, pero esa diferencia implica valentía, y esto se vuelve muy complicado para ellos ya que implica esfuerzo. Si del primer grupo dije que desconfío, del segundo simplemente huyo. 

miércoles, 12 de enero de 2011

Hace un tiempo atrás una persona que yo considero muy sabia e importante, me dijo que la pregunta fundamental que debemos hacernos todos los días para encontrar la clave de la vida se hace en el momento en que abrimos los ojos. Aunque sea una hora tediosa e incluso sea el momento en que lo único que pensamos es en los últimos 5 minutos que tenemos para revolcarnos en las sábanas antes de empezar una jornada, uno siempre tiene que hacerse la pregunta que decide, aunque sea por el día, qué clase de persona quiero ser: ¿cómo voy a elegir mirar el vaso de mi vida hoy, medio lleno o medio vacío?

viernes, 7 de enero de 2011

No todas las personas están bien intencionadas. Aprendí que nunca es bueno discutir. Gastamos horas y horas de nuestro tiempo diariamente tratando de convencer al otro de nuestro punto de vista en los temas más banales y en los más importantes. La razón no hace falta defenderla con palabras, porque si es así.. en algún momento aparece sola, sin llamarla. Aprendí que cuando dejamos de prestarle atención a algo el valor del mismo empieza a cesar hasta el punto que deja de molestar.

jueves, 6 de enero de 2011

¿Cuánto hace que no corrés hasta la extenuación y tenés esa sensación de que lo que estás viviendo va a quedar grabado en vos para toda la vida? Momentos así coparon mi vida en el último tiempo. Pude disfrutar y llenarme de imágenes que se que pase lo que pase no se van a borrar. Porque las viví. Porque me comprometí con el momento. Desde carcajadas sin sentido lógico hasta esos momentos en que dos personas se chocan, en lugares extraños, por alguna causalidad desconocida y coinciden las realidades para que algo cambie y nada quede igual.

miércoles, 5 de enero de 2011

Hay veces que vemos todo tan negro que nos ahogamos en el vaso de agua más chiquito del mundo. Agrandamos sentimientos e imágenes de personas o cosas que con el tiempo nos damos cuenta que no eran tan inmensos. Obviando lo que nos rodea y cegados ante una realidad que es fácil de cambiar. Una vez me dijeron que no tome ninguna decisión a la noche porque de seguro a la mañana iba a cambiar de opinión. Cada vez que nos levantamos tenemos la oportunidad para cambiar lo que nos hace mal y empezar a perseguir lo que queremos.
No siempre lo primero que pensamos o creemos es lo correcto. A veces hace falta releer entre líneas, replantear y volver a mirar para atrás para sacar las conclusiones finales de lo que vivimos e hicimos. Esta es mi manera de aprender para no volver a cometer errores pasados, ni a tropezarnos con la misma piedra varias veces.

martes, 4 de enero de 2011

Bienvenidos.

Casi me convencen. Estaba a punto de pensar que tenían razón. Conceptos como "a veces está bueno estar mal", "nunca uno está bien del todo", "no elegimos como nos sentimos" y bla bla bla... empezaban a rondar por mi cabeza, inundando mis pensamientos. Pero, puedo decir que no lo lograron. Si, sin duda no me convencieron. Faltaba poco para escucharme decir "tenían razón" pero parece que mi terquedad, por primera vez en la vida, me jugo una buena pasada. No podía tolerar terminar el año de manera negativa, con ideas que nada tienen que ver con mis valores y con lo que yo creía hasta ahora. Opté por tranquilizarme, por parar un poco, hacer modificaciones en mis interiores y cambiar por un rato mis costumbres. Cambié un pasaje, y compré otro hacia un destino que hasta ahora no conocía. Está bueno cambiar de aire de vez en cuando, abandonar hábitos para ver lo desconocido, para saber, por nosotros mismos, si nos estamos perdiendo de algo o si lo anterior bien vale la pena. Vaya sorpresa que nos puede tocar cuando menos lo imaginamos.
Tengo que reconocer que no fue un año fácil. Hasta ahora venia esquivando los problemas, o los problemas me iban esquivando a mi... no sé... pero de verdad no estaba acostumbrada a transitar por períodos en los que uno no sabe qué siente o qué le pasa. Jamás había dudado de mi estado de ánimo, sabía reconocer fácilmente lo que me gustaba y lo que no me gustaba, podía afirmar cuando estaba bien o mal, y no había tenido necesidad del consejo de nadie. Pero éste año fue diferente. No puedo decir que fue malo porque, sinceramente, estaría mintiendo. Prefiero catalogarlo como especial. Cargado de emociones fuertes, inesperadas y poco precisas. Con personas transitorias, fáciles de reconocer, que se quedaron con el 2010 y con un papel determinado. Con un balance distinto, largo, detallado y con una enseñanza que sin dudas marca algo.
Había llegado diciembre y con éste último mes, un sin fin de preguntas que me estaban convirtiendo en la clase de persona que detesto: insegura. Pero no hablo de inseguridades propias, hablo de la inseguridad que me trasmitía lo ajeno. En mi casa, en mi vida personal, en mis amistades y en lo cotidiano me había empezado a relacionar con personas que disfrutaban de la miseria. Los pesimistas. Los que hablan de sí mismos todo el tiempo, "yo, yo y yo" y traen al presente los problemas que tuvieron desde los 2 años de edad. Las víctimas. El tipo de persona que le gusta que le acaricien el lomo buscando consuelo y complicidad en sus penurias. Empezaba a ver la realidad con un gris que no me gustaba nada.
Pero cuando uno menos se lo imagina, cuando estamos a punto de conformarnos con lo que no queremos o no es lo que esperamos aparece la OPORTUNIDAD. La oportunidad para cambiar lo que no queremos y elegir cómo queremos estar. Mi terquedad hizo que le de una nueva oportunidad a mi año especial, remover todo lo que me pasó, rebuscar en los últimos momentos para RESCATAR LO POSITIVO, para ver que no todo es TAN GRAVE. Que a veces tendemos a dramatizar las cosas y a creernos nosotros mismos nuestros propios dramas. Me convencí de saber lo que quería, cuando simplemente NO SABÍA QUÉ ES LO QUE QUERÍA y eso no lo podía aceptar. Fue entonces que decidí no darle importancia a lo que por fin creo que no merece mi atención y dedicación. Cambiar, aprender de los errores y mejorar. Aceptar "me paso esto, es así, no se puede modificar" y ver con ésta aceptación que puedo hacer para que no me moleste más. Y, para mi propio asombro, poco a poco la realidad se fue transformando. Tal vez influiste, o tal vez no. Abrirnos otra vez a la aventura de conocer nueva gente siempre trae aparejado sensaciones raras, y esas sensaciones están buenas, aunque sea hace poco tiempo las rescatas y las incluís en el balance aunque hayan aparecido casi al final. Pero cuando por fin dejás de buscar algo determinado, cuando por fin entendés que las cosas buenas llegan solas y tan fácil que hasta uno mismo se sorprende de lo feliz que te pone porque uno vuelve a reír a carcajadas como me gusta reírme a mi. Lo malo que pasamos con terceros o situaciones se va corriendo a un segundo plano, empezás a dejar de lado la bronca, rencor o sentimiento negativo para empezar a ver todo con la mirada de "y bueno... pasó por algo, y ese algo es ésto, y ese ésto ME ENCANTA, porque si no hubiese pasado aquello no tendría esto". Y es ahí cuando el año nuevo nos viene bárbaro, para elegir que llevamos con nosotros a otro capitulo de nuestra vida y cerrar lo anterior, erradicarlo con lo que no nos sirve y hacerlo bien... con un cariño, un mensaje o unas palabras que nos dejen en paz a nosotros mismos.
Y yo elegí estar bien, no solo por mi si no también por respeto a todo lo bueno que forma parte de mi vida. Y entonces el color gris se fue transformando en un color más divertido y está bueno saber que la vida te sorprende y de repente aparece de la nada gente que ahora también te acompaña, concordando con lo que querés para vos y crees importantehaciendo que te rías cuando te acordas de cosas caminando sola por la calle porque simplemente piensa que reírse es la mejor manera de vivir. Y a esas personas son sin dudas a las que le digo BIENVENIDOS A MI 2011!
Cortala, no te rías. Si importa. Escuchame, no seas sordo. No me voy a quedar. No soy la clase de mujer que necesita que le digan que vaya al medico cuando está enferma, me las arreglo sola y llamo al que viene a domicilio. ¿No lo ves? No insistas más. No me animo, hoy no puedo. No, no quiero bailar. Si, es una fiesta ¿y qué? No me agarres de la cintura, por favor, eso no. Tampoco ponderes mi vestido y hables de mi perfume. ¿No entendiste la parte en la que dije que hace mucho que no me hacen mimos? ¿Estás loco? No trates, mira si me acostumbro… No, no me hagas reír. No me pongas nerviosa. Es el frío el que me hace temblar, no sos vos. Basta, en serio… hacés que me acuerde de lo otro y me duela un poco más. Che no!, no me podés llevar a casa. Hay remises esperando en la puerta, que apoyan mi independencia. Entendé, entendé que no. No me digas que vas a seguir, no me digas que vas a insistir. No me la hagas más difícil. Me costó salir de lo anterior. Una historia nueva todavía por favor no…
No, no me digas que no te importa lo que digo. Todavía no me conoces. No es mi momento. Basta, por favor… Mimos, no! No quiero que me toques la cara. No me trates de abrazar. ¿Un beso? ¿Estás loco? Salí, aléjate.. esta boca es mía, no quiero que sea de nadie mas. Che sacá la mano! ¿En qué idioma te parece que hablo? No me digas cosas lindas, si no sabes quien soy. ¿Acaso no lo entendés? No, no quiero caer. No necesito que me cuides. Gracias, lo hago bien sola. No me interesa lo loco que te vuelvo. No te encapriches conmigo, no ahora. Soy la clásica que confunde las medialunas de grasa con las de manteca y las tiene que llamar “gorditas o flaquitas”, soy la que siempre hace lo contrario a lo que dice el cartel de la puerta. Empuja cuando tiene que tirar, tira cuando tiene que empujar. Si, y también malcriada e histérica. ¿No ves? no soy buen partido. Déjame en paz. 
No, ni hablar. Cánsate, no me busques más. No sigas, no te convengo. No me cure. Estoy arisca y así estoy bien. No me digas que sos diferente, ¿distinto a qué? También lo creí de él. Basta, yo no vuelvo a creer más. No quiero volverme mala y, mucho menos, desconfiada. Te lo digo por última vez, ándate. Recién ahora en mucho tiempo volví a dormir bien. ¿Me estás escuchando? Tengo cambios repentinos de humor. Ahora no, no lo arruines. Así estoy bien. Llego a casa cuando quiero. Disfruto de mis letras. Salgo con amigas y soy la dueña de mis fin de semanas. Si, también leo todo el tiempo. ¿No ves? no tengo tiempo para nada más. 
No ahora. Ahora no. No quiero ¿No te das cuenta? No seas atrevido, no preguntes por mi. Nadie te deja interesarte por mis cosas. Son mías y punto. No te tengo que importar. Ni siquiera sé cocinar. No creas que son tácticas. No me hago la difícil. No sirvo para estrategias. Siempre me salen mal. 

lunes, 3 de enero de 2011

'Quizá porque ya no veo la felicidad como algo inalcanzable; ahora sé que la felicidad puede ocurrir en cualquier momento y que no se debe perseguir.'
Jorge Luis Borges.

domingo, 2 de enero de 2011

Me gusta.

No sabe bien todavía qué fue, qué pasó, o como se dieron las cosas. Fue todo tan rápido. Tan apurado. Tan inesperadoTal vez la noche de calor que sorprendíaQuizás el clima festivo del lugar en el que estaban. La forma en que la hacía sentir. La manera en la cual él la miraba. Las carcajadas que salían de ella cada vez que él decía algo gracioso e improvisado. Las miradas que ella tenia sobre él. El modo sutil de agarrarla fuerte de la cintura mientras se bailaban la vida, rodeados de un grupo de gente que, poco a poco, empezaban a tener valor en la vida de ella. Otra vez su modo de mirarla, la inquietaba, le encantaba, la volvía loca. No sabía bien que era. Trataba de descifrar el momento del cambio. ¿Cuando había sucedido? Ahora las manos de él en su cara la ponían nerviosa, jugando con su pelo, hablando de un perfume. Las manos de ella en su nuca y espalda. Esa noche pudieron ser miles de cosas pero ella solo sabía que algo había cambiado. Un momento de inflexión. El punto en que él deja de ser quien le gusta para pasar a ser a quien ella quiere. A quien elige. Quien la hace sonreírDos generaciones distintas pero cercanas. Una juventud intacta y una madurez a quien le da la bienvenida a su vida. La complicidad divertida que marca la diferencia sobre el resto. Dos ideales de vida parecidos. Dos personas mirando la misma dirección. Las miradas que dicen tanto. Las palabras que no dicen nada. Compinches. Cómplices. Amantes. Dos enamorados medio embobados, medios colgados, medios distraídos pero que felizmente se han unido en algo que empezó hace poquito y promete mucho más.

sábado, 1 de enero de 2011

Como debería ser.

Durante un tiempo indeterminado las personas que formaron parte de tu vida y que por equis motivo se tuvieron que ir deberían desaparecer de la tierra. Esfumarse. Hacerse humo. Borron y cuenta nueva. Olvidarse en el olvido. Debería existir un continente a donde mandarlos o, en su defecto, prohibirles la entrada a todos los lugares públicos a los que uno puede llegar a ir.
No puede ser que cuando uno esta, paso a paso, superando el proceso incomodo de dejar atrás aquello que te importo (y mucho), aparecen como si nada con un carrito de supermercado o incluso en el auto de al lado esperando a que cambie el semáforo. ¿Acaso me están haciendo un chiste? ¿No entendieron nada?
Dejamos de hacer cosas para no cruzárnoslo. Incluso dejamos de frecuentar lugares. Eliminamos de todos lados el nombrecito de aquel que nos partió el alma y aun así en el momento menos pensado nos lo encontramos. Siempre en el momento mas inoportuno. Nunca el día que lo pensábamos. Tal vez ese día estábamos contentas, con un sonrisa, hablando con aquella persona que después de él, por primera vez, te empezó a gustar y de repente ves esa cara. La de quien te hizo experimentar cosas tan grandes que te quedaron grabadas adentro y que queres sacar a la fuerza porque llego un momento en que te diste cuenta que ya basta. Si, hablo de esa persona. La ultima que esperas encontrarte. Esta ahí, paseándose adelante tuyo con total impunidad. ¿Y nosotras? Nosotras nos ponemos nerviosas. Nos olvidamos de lo que estábamos haciendo y solo queremos salir de ahí, llegar a nuestras casas y olvidarnos del momento que acabamos de pasar. Pero también por otro lado… aparecen las ganas de saludarlo y hasta te acordas de la complicidad que tenias, que ya no existe, y pensás en pellizcarlo de atrás para molestarlo y quizás también hasta tenes ganas de abrazarlo y contarle las novedades de tu vida actual… pero solo es un momento. Porque después frenás, pensás, y te das cuenta que ya no forma mas parte de tu camino y sacas la conclusión de que solo esta casualidad es una jugarreta del destino que se ríe un poco de nosotros o por lo menos que se ríe un poco de mi.