martes, 4 de enero de 2011

Cortala, no te rías. Si importa. Escuchame, no seas sordo. No me voy a quedar. No soy la clase de mujer que necesita que le digan que vaya al medico cuando está enferma, me las arreglo sola y llamo al que viene a domicilio. ¿No lo ves? No insistas más. No me animo, hoy no puedo. No, no quiero bailar. Si, es una fiesta ¿y qué? No me agarres de la cintura, por favor, eso no. Tampoco ponderes mi vestido y hables de mi perfume. ¿No entendiste la parte en la que dije que hace mucho que no me hacen mimos? ¿Estás loco? No trates, mira si me acostumbro… No, no me hagas reír. No me pongas nerviosa. Es el frío el que me hace temblar, no sos vos. Basta, en serio… hacés que me acuerde de lo otro y me duela un poco más. Che no!, no me podés llevar a casa. Hay remises esperando en la puerta, que apoyan mi independencia. Entendé, entendé que no. No me digas que vas a seguir, no me digas que vas a insistir. No me la hagas más difícil. Me costó salir de lo anterior. Una historia nueva todavía por favor no…

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